Lo despidieron del banco y, antes de irse, borró a cientos de deudores del sistema. Según versiones internas, el trabajador aún tenía acceso y eliminó registros de créditos, préstamos y morosidades, dejando al banco en jaque.
En redes ya lo apodan el “Robin Hood Méxicano financiero”, mientras la entidad intenta recuperar la información y explicar cómo nadie bloqueó el sistema a tiempo.




