Pablo Chill-E hace historia en Viña 2026: Dedica sus Gaviotas a los niños en residencias y hogares de menores.

VIÑA DEL MAR – La noche del viernes 27 de febrero de 2026 no fue una jornada cualquiera para la música nacional. El cierre de la 67ª edición del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar fue el escenario escogido para el esperado debut de Pablo Chill-E, quien no solo cumplió con las expectativas, sino que transformó la Quinta Vergara en un manifiesto de la cultura de barrio y la resiliencia artística.

El reloj marcaba la tercera presentación de la noche, sucediendo al show del argentino Paulo Londra y la rutina del humorista Pastor Rocha. Bajo una ovación ensordecedora, el intérprete puentealtino irrumpió en escena con “Vibras”, apoyado por una robusta banda en vivo y un coro que elevaron sus pistas de trap a una dimensión de espectáculo internacional.

Un repertorio de madurez y éxitos

Días antes, en conferencia de prensa, el artista había adelantado que su setlist buscaría la transversalidad: “Hice un listado de canciones de puros hits y temas menos fuertes para que la gente diga ‘ah, está bueno el show, se puede escuchar’”. Y así fue. Con un enfoque maduro pero sin perder la crudeza que lo caracteriza, Pablo Chill-E recorrió éxitos como “Jaguar” y “Asueto”, demostrando una evolución vocal y escénica que fue celebrada por el “Monstruo”.

La cumbre del género: Invitados y homenajes

La presentación se convirtió rápidamente en una cumbre del género urbano. Uno de los puntos álgidos ocurrió cuando subió al escenario a la leyenda del trap español, Yung Beef, para interpretar el clásico “Singapur”. La energía no decayó con la entrada de Julianno Sosa en “Dale Tu Kolin”, ni con la explosión de júbilo que provocó “Hablamos Mañana”, su exitosa colaboración con Bad Bunny.

El arraigo local también estuvo presente con la participación de Arte Elegante, representante de la ciudad jardín, y más tarde de Bryartz, ampliando el abanico de talentos que lograron pisar la Quinta esa noche gracias a la invitación de Chill-E.

Sin embargo, el momento de mayor carga emotiva llegó cuando el artista recordó a su amigo y colega fallecido, Galee Galee. Tras pedir un minuto de silencio y afirmar que “la memoria es lo más importante”, interpretó “Big Cut” en su honor, un gesto que conmovió a los asistentes y fue respetado solemnemente por el público.

Identidad nacional y compromiso social

Fiel a sus raíces, Pablo Chill-E integró la tradición chilena en su show al invitar a un grupo de chinchineros, fusionando el arte callejero histórico con los ritmos contemporáneos.

Al recibir la Gaviota de Plata, el artista —quien también se desempeñó como jurado del certamen— agradeció a la Coordinadora Social Shi Shi Gang por su labor territorial. Pero fue al recibir la Gaviota de Oro cuando lanzó su mensaje más potente, alejándose de la contingencia partidista para enfocarse en la realidad social:

“Si pensaba que iba a decir algo polémico o de política… la mayoría no entiende o deciden hacerse los locos. Esto es para todas las residencias y hogares de menores. Por esos niños que nadie se acuerda, estos premios son para ustedes”, declaró ante una Quinta Vergara que lo despidió de pie.

Con este triunfo, Pablo Chill-E cierra un ciclo de estigmatización sobre el trap, comparando el fenómeno con lo ocurrido históricamente con el rock. “Lo logramos Puente Alto, lo logramos los Shi Shi”, fue la frase final de un artista que anoche dejó de ser una promesa urbana para convertirse en un ícono de la cultura popular chilena.

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