La comediante superó una previa cargada de dudas, un “Monstruo” que venía de premiar a Mon Laferte con el Platino y hasta un imprevisto con una niña perdida en plena rutina.
El desafío de la “misión imposible”
La noche no comenzó fácil para Piare con P. Tras una conferencia de prensa donde se llegó a especular que su show podría ser el punto más bajo del humor en esta edición, la presión era máxima. A esto se sumaba un factor externo determinante: salir al escenario justo después del histórico fenómeno de Mon Laferte, quien minutos antes había recibido la Gaviota de Platino en medio de una ovación total.
Un susto en vivo: “Hay una niña perdida”
El inicio de su rutina estuvo marcado por la tensión. Apenas pisó el escenario, el público comenzó a corear al unísono que había una niña perdida entre la multitud. Lo que pudo ser un momento de quiebre para cualquier debutante, Piare lo transformó en oportunidad: con rapidez mental, logró salir jugando con un chiste que rompió el hielo y le permitió retomar el control de la Quinta Vergara.
De la duda al Oro en tiempo récord
Una vez superado el impasse, el humor rápido y sin filtro de la chilena comenzó a fluir de manera natural con el público. La conexión fue tan inmediata que, en menos de media hora, el “Monstruo” ya le estaba entregando su primera Gaviota de Plata.
Para el gran final, la comediante apostó por la interacción directa, subiendo a parte de los asistentes al escenario para un cierre dinámico y cargado de risas. El resultado fue inevitable: una ovación cerrada que le otorgó la Gaviota de Oro, consagrándola como una de las grandes sorpresas de Viña 2026.





